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La Copa del Mundo de 2026, coorganizada por Estados Unidos, Canadá y México, marca un hito histórico para el fútbol mundial. Con 48 selecciones participantes y 104 partidos previstos, este gran evento, que se celebra por primera vez en Norteamérica y en el centro de México, redefine las reglas del juego. Uno de los principales retos es la ampliación del formato, que abre la puerta a récords sin precedentes. Sin embargo, un récord del que se ha hablado en los medios de comunicación, relacionado con una confederación (la CSC), parece haber sido superado incluso antes de que se haya hecho oficial.
Desde 1930, la Copa del Mundo nunca había tenido una participación tan amplia. El paso de 32 a 48 selecciones, aprobado por la FIFA en 2017, tiene como objetivo repartir mejor las plazas entre los países organizadores y dinamizar la audiencia internacional. Esta evolución podría permitir a algunas confederaciones, como la AFC (Asia), la AFF (Sudeste Asiático) o la CAF (África), multiplicar el número de sus representantes. Sin embargo, si nos atenemos a los cálculos preliminares, algunas estadísticas, como el número máximo de selecciones clasificadas por una misma confederación, parecen haberse alcanzado o superado en ediciones anteriores. Por ejemplo, Europa, con sus 13 o 14 equipos posibles, ya podría superar los récords históricos debido a la densidad de clubes y ligas en el continente.
Desde 1930, la Copa del Mundo nunca había tenido una participación tan amplia.
Los organizadores no han ocultado sus ambiciones. Estados Unidos, en particular, ha destacado el atractivo del fútbol americano, con estadios modernos y una población joven. Esta edición también podría traspasar los límites tradicionales en materia de retransmisión, con partidos emitidos en horario de máxima audiencia y encuentros organizados en ciudades emblemáticas como Nueva York, Los Ángeles o Toronto. Sin embargo, el récord de la CSC, si es que se refiere efectivamente a una estadística relacionada con el número de equipos o de partidos, podría ser un mito. Los datos recopilados antes de 2026 muestran que algunos países o confederaciones ya han alcanzado umbrales similares, lo que hace que este récord sea menos impresionante de lo que parece.
No obstante, el debate en torno a las cuotas y la equidad sigue siendo fundamental. Los críticos se preguntan cuál será el lugar de los países pequeños, como Hungría o Noruega, en un torneo en el que gigantes como Alemania o Argentina podrían dominar las fases eliminatorias. La nueva geografía del Mundial, con selecciones como Islandia o Corea del Sur, vuelve a generar incertidumbre. En resumen, la edición de 2026 podría convertirse en una en la que los récords ya no sean récords, sino retos que superar en un fútbol en constante evolución.