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Mundial de 2026: Marruecos, «una horrible pesadilla» anunciada

El Mundial de 2026, emblemático por su formato sin precedentes con 48 selecciones y 104 partidos, promete superar los límites de la competitividad futbolística. Para…

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Este contenido se ha traducido automáticamente desde la versión francesa.

El Mundial de 2026, emblemático por su formato sin precedentes con 48 selecciones y 104 partidos, promete superar los límites de la competitividad futbolística. Para Marruecos, país anfitrión de los únicos partidos que se disputarán en África, esta edición podría convertirse en un auténtico reto sin precedentes. Los Leones del Atlas, que ya fueron finalistas en 2022, figuran entre las selecciones históricas que han participado en varias ediciones, pero su trayectoria podría verse marcada por obstáculos inesperados. Algunos observadores ya hablan de una «horrible pesadilla», una metáfora evocadora relacionada con la creciente complejidad del torneo.

El paso a 48 selecciones, con un sistema de grupos ampliado y partidos adicionales, cambia las reglas del juego. Las selecciones que quedan eliminadas en las primeras fases ya no quedan fuera, pero los ajustes en los grupos y los partidos de repesca podrían afectar a la estrategia marroquí. Marruecos, acostumbrado a grupos más sencillos en ediciones anteriores, tendrá que adaptarse a un calendario más apretado y a rivales variados, que van desde selecciones históricas hasta equipos emergentes. Esta ampliación, aunque prometedora, también podría hacer que los partidos sean más impredecibles, lo que aumentaría la presión sobre las selecciones tradicionales.

El paso a 48 selecciones, con un sistema de grupos ampliado y partidos adicionales, cambia las reglas del juego.

El contexto geográfico de los encuentros en Marruecos añade una capa adicional de complejidad. Los partidos organizados en ciudades como Casablanca o Rabat, a menudo en horarios locales opuestos a los del resto del mundo, suponen un esfuerzo mental y físico para los equipos extranjeros. La apasionada afición local podría convertirse en un factor decisivo, pero la logística de un torneo internacional en un país geográficamente alejado del corazón del fútbol europeo podría generar retos inesperados.

Para Marruecos, el auge de algunos equipos africanos y asiáticos, como la India o Japón, podría hacer que el camino resultara más arduo. La falta de partidos recientes contra equipos de este nivel podría dejar al seleccionador ante una incertidumbre estratégica. Además, la presión de las ambiciones ante una doble exigencia (organización y rendimiento) podría pesar sobre los jugadores, sobre todo si los primeros partidos se saldan con resultados modestos.

Los aficionados marroquíes, fieles a su selección desde hace décadas, esperan un espectáculo ambicioso, pero los avatares del fútbol internacional dejan margen para lo imprevisto. Un grupo demasiado exigente, lesiones inevitables o errores tácticos podrían convertir el Mundial de 2026 en una prueba memorable. Para los Leones del Atlas, se tratará de convertir esta posible «pesadilla» en una aventura histórica, en la que cada partido contará más que en ediciones anteriores.

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