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Mundial de 2026: reencuentro con Paraguay y luego con Marruecos, revancha en la final contra Argentina... ¿Qué trayectoria podrían seguir los Bleus?

El Mundial de 2026, organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, promete ser un gran acontecimiento para el fútbol mundial, con su formato ampliado a 48…

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El Mundial de 2026, organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, promete ser un gran acontecimiento para el fútbol mundial, con su formato ampliado a 48 selecciones y 104 partidos. En este contexto, los Bleus, acostumbrados a ser portadores de las esperanzas en la escena internacional, podrían enfrentarse a un camino exigente, en el que se entremezclarán rivalidades históricas y retos inesperados. Su aventura podría comenzar con un enfrentamiento contra Paraguay, una selección histórica de Sudamérica, conocida por su determinación en los Mundiales. Un partido que recuerda los antiguos encuentros entre estos dos países, marcados por duelos reñidos y ambiciones contrapuestas.

En la fase de grupos, un enfrentamiento de este tipo podría poner de relieve la solidez defensiva de Argentina, pero también la capacidad de los Bleus para adaptarse a campos exigentes. Si se evita o se derrota a Paraguay, lo que abriría el camino a nuevas aventuras, un encuentro con Marruecos podría suponer un punto de inflexión decisivo. Los Leones del Atlas, que llevan varios años en una dinámica ascendente, han sabido combinar la tradición africana con la modernidad táctica. Un enfrentamiento en octavos de final o en cuartos de final podría convertirse en una auténtica prueba de resistencia para las selecciones europeas, como Italia o España, pero también para la selección francesa, acostumbrada a enfrentamientos reñidos en la Copa Africana o en Sudamérica.

En la fase de grupos, un enfrentamiento de este tipo podría poner de relieve la solidez defensiva de Argentina, pero también la capacidad de los Bleus para adaptarse a campos exigentes.

El reto de una trayectoria de este tipo radica en la diversidad de los rivales y la complejidad de lo que está en juego. El formato ampliado, introducido por primera vez en 2026, podría aumentar la incertidumbre, sobre todo para selecciones históricas como Argentina, que, según los distintos escenarios, podría enfrentarse a una selección emergente en la final. Un encuentro en la final contra la Albiceleste, tras haber superado los Bleus obstáculos como Inglaterra o Brasil a lo largo del camino, podría recordar las grandes finales del pasado, como las de 1998 o 2018, en las que Francia demostró su grandeza. Marruecos, por su parte, podría desempeñar un papel clave en las semifinales, si su trayectoria hasta las semifinales permite poner a prueba la solidez de las demás selecciones.

Las condiciones geográficas de la edición de 2026, con ciudades como Dallas, Toronto, Ciudad de México o Los Ángeles, también podrían influir en el juego. Las selecciones acostumbradas a condiciones climáticas extremas o a estadios modernos podrían encontrar una ventaja, mientras que las selecciones más tradicionales tendrían que adaptarse. Los Bleus, acostumbrados a los momentos decisivos en competiciones internacionales, tendrían la oportunidad de reafirmar su superioridad técnica, pero deberían mantenerse alerta ante los imprevistos de un torneo de tal envergadura. Su trayectoria, si pasara por partidos como los que se enfrentarán contra Paraguay, Marruecos y, posiblemente, Argentina, podría convertirse en una historia del fútbol, en la que las sorpresas, los reveses y las victorias quedarán grabados en la historia de esta edición.

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