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Los Leones del Atlas, conocidos como los Leones del Atlas, vivieron una aventura memorable en el Mundial de 2022 en Catar, donde su trayectoria hasta las semifinales supuso un punto de inflexión en la historia del fútbol marroquí. Dos años después, a las puertas de la edición de 2026, organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, su trayectoria sigue siendo motivo de interrogantes y esperanzas para los aficionados del Reino. Tras dominar su grupo en 2022 con cuatro victorias consecutivas, caracterizadas por una solidaridad colectiva y una defensa temible, Marruecos suele considerarse uno de los favoritos en cada competición. Sin embargo, la temporada de 2026 podría estar marcada por la incertidumbre, sobre todo debido a la ausencia de algunos titulares, entre ellos varios centrocampistas clave.
La ausencia de un jugador como Tchouaméni, ya sea por lesión o por sanción, podría obligar al equipo a adaptar su táctica. Un centrocampista, a menudo considerado uno de los pilares del once, es esencial para la transición entre la defensa y el ataque. Su ausencia dejaría un vacío difícil de cubrir, sobre todo en un formato de Mundial ampliado a 48 selecciones, en el que los partidos de la fase de grupos se suceden con mayor rapidez. Marruecos, que debe enfrentarse a equipos muy diversos en un calendario apretado, tendrá que confiar en la experiencia de los veteranos y en el compromiso colectivo para compensar esta baja.
La ausencia de un jugador como Tchouaméni, ya sea por lesión o por sanción, podría obligar al equipo a adaptar su táctica.
La solidez defensiva, piedra angular de los éxitos marroquíes, sigue siendo, no obstante, una baza importante. En 2022, los defensas resistieron con brillantez los ataques de potencias como Francia o Argentina, gracias a una rigurosa organización táctica. Si se mantiene este dominio, Marruecos podrá seguir contando con creadores capaces de generar ocasiones, incluso en ausencia de algunos de sus delanteros. El seleccionador, cuyo estilo de juego se basa en la disciplina y la capacidad de reacción, deberá encontrar soluciones para mantener el equilibrio entre el juego ofensivo y la protección de su defensa.
En un contexto en el que el Mundial de 2026 supone una evolución geográfica y numérica sin precedentes, los Leones del Atlas siguen siendo un referente en África. Su objetivo: recuperar la forma a medida que se suceden los partidos, evitando al mismo tiempo los tropiezos que podrían eliminarlos prematuramente. La clave reside en la capacidad del equipo para adaptarse a rivales muy diversos, desde selecciones de Europa del Este hasta equipos sudamericanos.
Por último, la celebración de la competición en un extenso territorio estadounidense, con ciudades como Miami, Dallas o Filadelfia, podría plantear retos climáticos y logísticos sin precedentes. Marruecos, acostumbrado a condiciones áridas, podría encontrar un terreno de juego favorable, siempre y cuando mantenga la concentración. Permanecer invicto en la fase de grupos sigue siendo un objetivo ambicioso, pero no imposible, si el equipo logra combinar experiencia, trabajo en equipo y capacidad de reacción táctica.