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Deschamps justifica la polémica sustitución de Rabiot: «Me basé en mi experiencia»

Tres días después de la eliminación en semifinales del Mundial de 2026 ante España (0-2), Didier Deschamps ha dicho lo que piensa. El seleccionador de los Bleus, que el…

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Tres días después de la eliminación en semifinales del Mundial de 2026 ante España (0-2), Didier Deschamps ha dicho lo que piensa. El seleccionador de los Bleus, que el sábado disputará su último partido en el banquillo contra Inglaterra en el tercer puesto, se ha extendido en la decisión más comentada de la semifinal: la sustitución de Adrien Rabiot en el descanso, tras recibir una tarjeta amarilla muy pronto en el partido, y su sustitución por Eduardo Camavinga.

«Ya no puedo jugar con normalidad»

El centrocampista del OM, autor de una primera parte muy sólida, había recibido una tarjeta amarilla ya en el minuto 19.

El centrocampista del OM, autor de una primera parte muy sólida, había recibido una tarjeta amarilla ya en el minuto 19. Una espada de Damocles que pesó mucho en la decisión del seleccionador. «En el primer descanso, se acercó a mí y me dijo: “Ya no puedo jugar con normalidad”, reveló Deschamps ante la prensa en Miami. Disculpadme, pero lo entiendo, porque yo también fui jugador. Me he encontrado en dos semifinales con una tarjeta amarilla pendiendo sobre mi cabeza, y lo recuerdo bien».

El vasco recurrió a su propia experiencia: en 1998, en la semifinal contra Croacia, ya jugaba bajo la amenaza de una suspensión. Veintiocho años después, aplicó el mismo criterio a su jugador, aun a riesgo de provocar la incomprensión del público. La rueda de prensa, celebrada en Miami en la concentración de la selección francesa, ofreció un razonamiento metódico más que una justificación a la defensiva.

Una decisión que ha dividido incluso en el vestuario

La sustitución de Rabiot —reemplazado por Eduardo Camavinga— no solo ha agitado a los comentaristas. Según varias fuentes, la decisión provocó revuelo en el propio seno de la selección francesa, ya que algunos se sorprendieron de que el jugador del Torino, considerado uno de los más destacados en la primera parte, fuera sustituido mientras otros jugadores permanecían en el campo, en un contexto de déficit táctico general.

Deschamps reconoció sin rodeos esta aparente paradoja: «Me he privado de un jugador que era el que estaba en mejor forma en este partido». Una confesión que ilustra la complejidad de encontrar el equilibrio entre el rendimiento inmediato y la gestión del riesgo disciplinario. La tarjeta amarilla temprana convirtió a Rabiot en un jugador limitado, obligado a moderarse en los duelos y, por lo tanto, vulnerable ante la presión española, especialmente en las zonas de cambio de posesión. El seleccionador justificó este sacrificio con la perspectiva de una posible final, que una segunda tarjeta amarilla habría comprometido.

La última rueda de prensa de un seleccionador en el punto de mira

En vísperas del tercer puesto contra Inglaterra, esta decisión táctica sigue siendo uno de los temas más debatidos tras el Mundial. La prensa francesa, como 20 Minutes, Sports.fr o Foot Mercato, ha destacado lo singular de una decisión que privó al equipo de su metrónomo ofensivo durante la segunda parte, para luego validar, en retrospectiva, el argumento de la prudencia disciplinaria. Deschamps, por su parte, ha respondido a las críticas sobre el esquema táctico, refiriéndose a «cuatro delanteros» y a la necesidad de replantearse la creación ofensiva tras la eliminación.

El seleccionador dejará su cargo tras el partido del sábado, sean cuales sean las circunstancias. Esta expulsión de Rabiot, lejos de ser anecdótica, se inscribe en el marco de un mandato en el que cada decisión de gestión humana ha primado a menudo sobre la lógica deportiva inmediata. Queda por ver si los Bleus, frente a una Inglaterra que busca la redención, sabrán asimilar esta decisión y terminar con una nota positiva, antes del traspaso de poderes previsto con el próximo seleccionador.

Una decisión que dice mucho del vestuario

Más allá del caso concreto de Rabiot, esta situación también pone de manifiesto la forma en que Deschamps ha gestionado a su grupo a lo largo de toda la competición. El cuerpo técnico siempre ha defendido una visión global del riesgo, aunque ello suponga desagradar a la opinión pública. Varios observadores señalan que la declaración del seleccionador, el viernes en Miami, no tiene nada de mea culpa: asume una filosofía, la de un entrenador que antepone la gestión humana al mero rendimiento de una noche. Esta postura, cuestionada en su momento, se reevaluará sin duda con la perspectiva que darán los próximos años, una vez que se haya calmado la emoción de la eliminación y se haya iniciado el próximo ciclo.

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