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La EuroLeague 2026-2027 avanza con una cifra que cuenta mucho más que una simple curiosidad de vestuario: 133 jugadores que han pasado por la NBA figuran en las plantillas de los 20 clubes participantes. Se supera el anterior techo sin una ampliación del campeonato, señal de que los equipos europeos recurren más, más rápido y con mayor frecuencia a perfiles ya curtidos en el baloncesto norteamericano. En este panorama, el ASVEL destaca menos por la cantidad que por el peso de la experiencia acumulada.
Un récord que no llega de un campeonato ampliado
La cifra resulta significativa porque el perímetro no ha cambiado: 20 equipos, pero más jugadores que han disputado al menos un partido oficial de la NBA, en temporada regular o en playoffs.
La cifra resulta significativa porque el perímetro no ha cambiado: 20 equipos, pero más jugadores que han disputado al menos un partido oficial de la NBA, en temporada regular o en playoffs. El recuento excluye, por tanto, los pasos testimoniales, los derechos de draft, la Summer League o la pretemporada. Es un filtro importante: no mide una reputación, sino una exposición real al más alto nivel estadounidense.
Estos 133 jugadores también representan una experiencia acumulada más densa. Las plantillas suman más de 20 000 partidos de la NBA, un aumento notable respecto a la temporada anterior. Esto no transforma automáticamente la EuroLeague en una filial de la NBA, pero confirma un desplazamiento duradero: los clubes ya no fichan únicamente apuestas o jugadores en busca de revancha, sino que atraen a jugadores capaces de aportar de inmediato oficio, tamaño, creación y una mayor tolerancia a la presión.
El ASVEL, menos numeroso pero muy experimentado
El Real Madrid y Dubaï Basketball alinean cada uno a 11 exjugadores de la NBA, según el recuento publicado esta semana. El ASVEL no lidera en cantidad bruta, con seis jugadores implicados, pero destaca por el volumen de partidos de la NBA concentrado en su grupo: 1 877 encuentros. Es un matiz útil. Un vestuario puede contar con muchos antiguos contratos estadounidenses sin acumular necesariamente minutos de referencia; Lyon-Villeurbanne, en cambio, apuesta por jugadores que realmente han vivido la exigencia de una temporada completa en la NBA.
Este dato encaja con la dirección deportiva adoptada por varios clubes franceses y europeos: reducir la brecha atlética, ganar capacidad de lectura en los finales de partido y ofrecer a los entrenadores opciones menos teóricas. Queda la cuestión central, esa que las fichas de carrera nunca resuelven: ¿cómo se adaptan estos perfiles al ritmo, al arbitraje, a los desplazamientos y a las responsabilidades colectivas propias de la EuroLeague?
Una competición que cambia de textura
El récord llega en un momento particular. La EuroLeague consolida su atractivo deportivo mientras el proyecto NBA Europe sigue alimentando las conversaciones. La llegada de exjugadores de la NBA también sirve, por tanto, como señal política, aunque la cancha siga siendo el único juez. Una liga con currículos más ricos no garantiza ni un juego mejor ni una jerarquía distinta. Sin embargo, eleva el nivel medio de los duelos, sobre todo en las posiciones exteriores y en las rotaciones interiores, donde el impacto físico cuenta desde octubre.
Los nueve campeones de la NBA presentes en la competición añaden una capa de prestigio, pero el verdadero interés estará en otra parte: en los ajustes. Algunos jugadores se convertirán en líderes. Otros tendrán que aceptar menos posesiones, más juego en media pista y mayores responsabilidades defensivas. Al baloncesto europeo le encanta recordar que el pasaporte deportivo no garantiza una canasta fácil.
Para el ASVEL, este contexto sitúa el listón en el lugar adecuado. El club francés puede vender una experiencia sólida, pero tendrá que demostrar que esa madurez se traduce en constancia. La temporada dirá si este récord es solo un termómetro del mercado o el comienzo de una EuroLeague aún más densa, donde el pasado en la NBA ayuda a entrar en la sala, pero no basta para salir de ella como vencedor.