Baloncesto

España barre a las Bleuettes 82-46: la lección de un séptimo título europeo

No hubo partido. En realidad, no. El domingo 9 de agosto, en el Kista Convention Centre de Estocolmo, el equipo femenino francés sub-18 recibió una paliza en la final…

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No hubo partido. En realidad, no. El domingo 9 de agosto, en el Kista Convention Centre de Estocolmo, el equipo femenino francés sub-18 recibió una paliza en la final del EuroBasket. España, defensora del título, aplastó a las Bleuettes 82-46. Treinta y seis puntos de diferencia. Una demostración que lo dice todo sobre la jerarquía actual del baloncesto femenino europeo juvenil.

Una final decidida en diez minutos

El escenario esperado por el cuerpo técnico francés — un comienzo agresivo, ritmo, puntería — nunca existió.

El escenario esperado por el cuerpo técnico francés — un comienzo agresivo, ritmo, puntería — nunca existió. Desde el primer cuarto, la Roja impuso su ritmo y su físico. Resultado: 17 puntos de ventaja después de diez minutos de juego. Las francesas, superadas en todos los aspectos, nunca pudieron generar una dinámica.

Al descanso, la factura ya era salada. Y la segunda mitad no hizo más que confirmar la abismal diferencia entre los dos equipos. España dominó el rebote, cerró la zona, obligó a Francia a un tiro exterior ineficaz. Cada posesión francesa parecía una prueba de fuerza. Cada contraataque español, un paseo.

L'Équipe resume sobriamente: «Sin soluciones ante un equipo de España dominante en todos los aspectos del juego, el equipo de Francia fue ampliamente derrotado.»

Okafor como jefa, Courbot en el foco

La final consagró a Somto Okafor, designada MVP del torneo. La interior española promedió 15,3 puntos, 4,9 rebotes y 1,4 robos en la competición, con 16,3 de valoración. En la final, su presencia en la pintura fue un muro que las francesas nunca supieron sortear.

Por el lado francés, la base Astrid Courbot salvó el honor al ser incluida en el quinteto ideal del torneo. Un premio individual merecido para una jugadora con un liderazgo claro durante toda la quincena sueca. Pero la distancia entre esta distinción personal y el naufragio colectivo de la final resume la dualidad de la campaña francesa: talento, promesas y un techo de cristal frente a la armada española.

Una generación por reconstruir

El baloncesto femenino francés no tiene por qué avergonzarse de una medalla de plata europea. Las Bleuettes dominaron a Finlandia en semifinales y aseguraron su billete para el Mundial sub-19 de 2027, objetivo prioritario de la campaña. Pero recibir 82 puntos en la final también es mirar la realidad a la cara: España ya ha tomado un rumbo que Francia apenas comienza.

Este séptimo título europeo para la Roja — el segundo consecutivo después de 2025 — afianza una dinastía. Francia, por su parte, debe digerir esta bofetada sin sufrirla demasiado tiempo. El reservorio de talento existe. Aún hay que pulirlo para soportar la comparación con la apisonadora española. El trabajo de las federaciones, la formación de jóvenes interiores capaces de competir físicamente, la intensidad defensiva: todos estos frentes son conocidos por los cuerpos técnicos franceses. La diferencia entre una medalla de plata y el oro se jugó en esos detalles que España domina desde hace una década. Transformar el potencial individual en poder colectivo, esa es la hoja de ruta de las Bleuettes para el Mundial sub-19 dentro de un año.

El baloncesto femenino francés conoce sus fortalezas y debilidades. Y el domingo, en Estocolmo, las segundas eclipsaron ampliamente a las primeras.

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