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Una victoria celebrada en la calle, una pulla para la posteridad
Dos días después del triunfo español en la final de la Copa del Mundo 2026, Madrid se sumió en un júbilo casi sin precedentes. Cerca de dos millones de aficionados invadieron el centro de la ciudad para aplaudir a la selección de Luis de la Fuente, vencedora por 1-0 tras la prórroga ante Argentina. El autobús oficial serpenteó durante varias horas entre la Cibeles y la Puerta de Alcalá, bajo una lluvia de banderas rojas y amarillas. En el balcón de la Comunidad de Madrid, Rodri alzó el trofeo, Nico Williams cantó con los suyos, y luego Lamine Yamal añadió su propio capítulo a la crónica de la noche.
El gesto, pensado como una broma de vestuario, se convirtió en la imagen más compartida de la celebración madrileña, justo por detrás del baile de Dani Olmo en el techo del autobús.
El joven delantero del FC Barcelona, elegido mejor jugador del torneo con diecinueve años, exhibió una pancarta con la efigie de Leandro Paredes, centrocampista argentino del PSG en el centro de varios altercados durante la final. El mensaje, difundido por las televisiones españolas y la prensa británica, parodiaba un encontronazo del partido, donde el centrocampista argentino tuvo un choque virulento con Gavi antes del descanso. El gesto, pensado como una broma de vestuario, se convirtió en la imagen más compartida de la celebración madrileña, justo por detrás del baile de Dani Olmo en el techo del autobús.
Una final ya histórica
Esta final lo tenía todo para ser un choque entre lo viejo y lo nuevo. España, remodelada por De la Fuente en torno a un centro del campo Rodri-Pedri-Gavi y un trío ofensivo Lamine Yamal-Williams-Olmo, tomó la ventaja táctica desde el primer tiempo. Argentina, que venía de una dinámica impresionante desde el título de 2022, aguantó mucho gracias a Emiliano Martínez, antes de ceder ante un disparo lejano en la prórroga. La tarjeta roja a Paredes, poco antes del descanso, liberó los espacios que Lamine Yamal explotó en el último tercio. Con cuatro goles y tres asistencias en todo el torneo, el extremo barcelonista se convirtió, con diecinueve años y 219 días, en el primer futbolista en levantar el trofeo después de haber sido campeón de Europa sub-17 y sub-21.
Las imágenes de la celebración circulan desde el lunes por la noche, pero la foto de Yamal sosteniendo la pancarta explotó de verdad el martes por la mañana, alimentando un debate que va más allá del terreno de juego: ¿hay que verlo como una simple bravuconada de joven campeón o como una señal más en una rivalidad España-Argentina ya eléctrica desde la final de 2022 en Lusail?
Un clima que se prevé tenso entre las dos federaciones
Del lado de Buenos Aires, la prensa deportiva no tardó en reaccionar. Varios titulares hablaron de una "provocación de más", recordando que Paredes, culpable de una entrada dura sobre Gavi, ya había sido objeto de críticas en las redes sociales españolas durante la prórroga. El entrenador Lionel Scaloni, sobrio en la rueda de prensa, simplemente pidió "que dejen respirar a los jugadores" después de una temporada de más de setenta partidos. La federación argentina, por su parte, anunció que no presentaría una queja oficial, aunque envió una nota interna a la FIFA para asegurarse de que el próximo encuentro bilateral, previsto para marzo de 2027 en Riad, se dispute en un marco más estricto.
Del lado español, la federación defendió el derecho a celebrar libremente el título. De la Fuente, preguntado el martes a mediodía, zanjó la polémica con una sonrisa: "Estos chicos han ganado un Mundial, tienen derecho a ser felices. Si a Argentina no le gusta la broma, que gane la próxima". Una respuesta a la altura de una generación española que ya no tiene nada que demostrar a nadie. Queda una pregunta para las próximas semanas: ¿a qué velocidad sabrá el clan Yamal convertir este triunfo popular en estatus planetario duradero, más allá de la foto viral?