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La próxima Copa del Mundo de 2026 marcará el inicio de una nueva era para el fútbol mundial. Organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, esta edición será la primera en contar con 48 selecciones y 104 partidos, y se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Su alcance internacional va acompañado de una ambiciosa programación televisiva, diseñada para seguir de cerca toda la competición. Los organizadores, con el objetivo de llegar al mayor número posible de espectadores, están ampliando el número de cadenas y plataformas para garantizar una accesibilidad óptima.
En los países de origen, las retransmisiones correrán a cargo de cadenas importantes como FOX Sports en Estados Unidos, al tiempo que se integrarán servicios de streaming como ESPN+. En Canadá, la televisión pública y privada se repartirán los derechos, mientras que México contará con Televisa y Azteca. En Europa, cadenas como beIN Sports o TF1 (en Francia) tendrán que negociar los derechos internacionales, con posibles retransmisiones o canales específicos. Los espectadores de Asia, África y América tendrán que recurrir a sus emisoras locales o a plataformas globales, como Amazon Prime Video o DAZN, para ver los partidos clave.
En los países de origen, las retransmisiones correrán a cargo de cadenas importantes como FOX Sports en Estados Unidos, al tiempo que se integrarán servicios de streaming como ESPN+.
El formato prolongado de la competición impone una programación intensa. Con un partido al día y, en ocasiones, varios encuentros simultáneos, las cadenas tendrán que gestionar retos técnicos y logísticos. Los partidos de la fase de grupos, las eliminatorias y la final, que se disputarán exclusivamente en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, serán sin duda los protagonistas. Sin embargo, los demás encuentros, especialmente los que se celebren en estadios menos mediáticos, podrían retransmitirse en horario de máxima audiencia o durante el día, a través de canales secundarios o servicios de pago. Los aficionados también podrían disfrutar de repeticiones o contenidos interactivos para no perderse nada.
La diversidad de sedes —desde Toronto hasta Los Ángeles, pasando por Atlanta— exige una coordinación internacional. Algunas ciudades, como Chicago o Phoenix, podrían acoger partidos retransmitidos en directo por las cadenas nacionales, mientras que otras, menos conocidas, corren el riesgo de pasar desapercibidas en la programación. Los retos horarios, especialmente para el público europeo o asiático, requieren retransmisiones o una programación de partidos adaptada. Las plataformas digitales, por su parte, podrían ofrecer una solución al permitir a los espectadores elegir los encuentros que más les interesen.
Por último, el Mundial de 2026, al ser el primer evento de este tipo en Norteamérica, podría marcar un punto de inflexión para la industria televisiva. Su programación, rica y variada, reflejará las ambiciones de una competición cada vez más global, al tiempo que se adapta a las expectativas de un público exigente. Las cadenas de televisión deberán entonces encontrar el equilibrio entre una cobertura exhaustiva y la calidad de la experiencia, para celebrar esta historia del fútbol en todo su esplendor.