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La NFL ha vuelto a poner la maquinaria en marcha con un inicio inusual: un partido inaugural el miércoles y, después, un duelo exportado a Australia el jueves. En este escenario, los Seahawks comienzan la defensa del título, los Rams atraen los pronósticos más ambiciosos y los Chiefs ya buscan recordar que una temporada nunca se reduce a la lista de favoritos de septiembre. El campeonato aún no ha revelado sus verdades, pero ya ha planteado sus temas.
Seattle vuelve con el objetivo en la espalda
Los Seahawks abrieron la temporada 2026 contra los Patriots, en una revancha de la última Super Bowl.
Los Seahawks abrieron la temporada 2026 contra los Patriots, en una revancha de la última Super Bowl. El calendario oficial de la liga muestra una victoria de Seattle por 13-10, suficiente para iniciar la defensa del título sin fuegos artificiales, pero con el resultado que cuenta. Para un campeón, este tipo de partido tiene su utilidad: no cuenta toda la temporada, solo recuerda que nadie regalará yardas fáciles.
El estatus de Seattle es particular. Los Seahawks se han ganado el derecho a ser esperados, pero su división no les ofrece ningún colchón. La NFC West se anuncia muy igualada, con unos Rams construidos para llegar muy lejos, unos 49ers aún peligrosos y unos Cardinals en reconstrucción. Varias proyecciones estadounidenses sitúan a Seattle entre los candidatos serios, al tiempo que señalan la dificultad clásica del campeón: seguir hambriento cuando todos los rivales llevan meses marcando la fecha en el calendario.
Los Rams, favoritos antes incluso de jugar
El ruido de la pretemporada se inclina con fuerza hacia Los Ángeles. Los Rams afrontan su primer partido contra los 49ers en Melbourne con una etiqueta pesada: la de un equipo capaz de ir a buscar la Super Bowl. El regreso de Aaron Donald y la llegada de Myles Garrett a una defensa que ya estaba bajo vigilancia explican buena parte de esta expectación. Si añadimos a Matthew Stafford en el papel de director de orquesta experimentado, el conjunto parece un duelo que encanta a apostantes y comentaristas.
Pero septiembre suele tender trampas a las plantillas demasiado perfectas sobre el papel. El viaje a Australia añade una variable inusual: desplazamiento, diferencia horaria y preparación ajustada. San Francisco ha puesto el énfasis en la aclimatación, mientras que Los Ángeles pareció favorecer un enfoque más compacto. No tiene por qué ser decisivo, pero en un partido de regreso, una serie ofensiva fallida o un cuarto pesado en las piernas puede bastar para cambiar el relato.
Kansas City no ha desaparecido
El programa de la semana 1 también mantiene un ojo puesto en los Chiefs, que se enfrentan a los Broncos en el cierre del lunes. Kansas City no entra en la temporada con la misma obviedad que en sus mejores años, y precisamente por eso resulta peligroso juzgar al equipo demasiado pronto. Los Chiefs tienen suficiente experiencia, estructura y memoria competitiva para convertir una duda externa en combustible interno.
Denver, por su parte, llega con la ambición de un aspirante creíble de la AFC. Este duelo del lunes por la noche ofrecerá una primera lectura de la relación de fuerzas en una conferencia en la que los Bengals, Bills, Texans y Broncos quieren alterar el orden establecido. Sería imprudente anunciar el final de una época en Kansas City ya en septiembre; sería igualmente superficial ignorar que el margen se ha estrechado.
Una temporada lanzada en varios continentes
El inicio de la temporada 2026 dice mucho de la NFL actual. La liga abre con una revancha de la Super Bowl, instala un partido importante en Melbourne, coloca a Netflix en el escaparate y mantiene sus grandes duelos tradicionales del domingo y el lunes. Sobre el terreno, el fondo sigue siendo más sencillo: Seattle debe demostrar que el título no fue una cima aislada, Los Ángeles debe convertir su llamativa plantilla en una serie de victorias y Kansas City debe responder a la idea del declive.
Las primeras semanas no revelarán al campeón de febrero. Sin embargo, dirán quién puede absorber la presión, viajar sin perderse y ganar a la fuerza cuando el plan inicial se atasca. La NFL adora las predicciones, pero conserva su mejor costumbre: corregirlas lo bastante rápido como para que todo el mundo parezca un poco demasiado seguro de sí mismo.