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Los octavos de final del Mundial de 2026 marcarán una nueva era para el fútbol mundial, con la ampliación del torneo a 48 selecciones. Desde el anuncio de este formato revisado, los organizadores han confirmado que 16 selecciones se enfrentarán en esta fase eliminatoria, tras una primera ronda de 32 equipos. Este cambio, aunque lógico, plantea nuevos retos para las selecciones, especialmente para aquellos países que históricamente han tenido una menor presencia en las fases finales. Entre ellos, Marruecos, que alcanzó los cuartos de final en 2022 en Arabia Saudí, podría volver a seguir una trayectoria similar si mantiene su rendimiento en las fases previas. El camino hacia los octavos de final será, por tanto, más largo, pero también más competitivo, con partidos a menudo decisivos para sellar su presencia en la fase final.
La estructura de los octavos de final se basa en un sorteo que determinará los enfrentamientos entre los ganadores de los partidos de la fase de 32. A diferencia de ediciones anteriores, los equipos ya no se regirán por una distribución geográfica estricta, lo que podría dar lugar a enfrentamientos inesperados entre naciones del mismo continente. Esta libertad en el sorteo podría reavivar rivalidades históricas o crear nuevas tensiones, al tiempo que ofrece al público una dimensión inédita. Los propios partidos se disputarán en cinco países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México, así como en otras ciudades estadounidenses y canadienses. Los estadios, a menudo lugares emblemáticos como el SoFi Stadium de California o el BMO Field de Toronto, acogerán enfrentamientos tanto deportivos como simbólicos, que marcarán el paso de una época a otra para la Copa del Mundo.
La estructura de los octavos de final se basa en un sorteo que determinará los enfrentamientos entre los ganadores de los partidos de la fase de 32.
Para selecciones como la de Marruecos, esta edición de 2026 representa una oportunidad para reforzar su estatus en la escena internacional. Si los Leones del Atlas logran clasificarse para los octavos de final, se enfrentarán a rivales muy diversos, desde países tradicionalmente dominantes hasta selecciones en ascenso. El formato más prolongado del torneo, con más tiempo de descanso entre partidos, podría favorecer a las selecciones bien organizadas tácticamente. Sin embargo, la presión de una audiencia mundial cada vez mayor, especialmente con la presencia de celebridades y millones de telespectadores, añadirá una dimensión emocional a cada enfrentamiento.
Los organizadores también han destacado la importancia de la logística, con posibles desplazamientos intercontinentales entre los países anfitriones. Esta dificultad de movilidad podría afectar a los equipos, sobre todo si se programan partidos fuera de su zona de alojamiento. Para los aficionados marroquíes, la perspectiva de viajar a Estados Unidos o Canadá para seguir a su selección en los octavos de final sigue siendo una realidad a medio plazo, siempre y cuando los resultados lo acompañen. El Mundial de 2026, entre innovación, tradición y ambición, promete ser un torneo inolvidable, en el que cada partido contará y en el que los octavos de final marcarán un punto de inflexión decisivo en la historia del fútbol.
