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El HC Ajoie firmó el domingo una victoria que pesa más que una simple línea en la clasificación. Con un 1-3 al comienzo del tercer periodo, los jurasianos le dieron la vuelta al Lugano en diez minutos electrizantes para imponerse por 5-4 en Porrentruy. El guion recompensa su sangre fría, pero sobre todo pone de manifiesto las fragilidades de un HC Lugano todavía demasiado vulnerable lejos de su pista, con Tomas Mitell ahora en el centro de las miradas.
Diez minutos que lo cambian todo
Durante cuarenta y cinco minutos, Lugano había tenido argumentos suficientes para creer en una tarde controlada.
Durante cuarenta y cinco minutos, Lugano había tenido argumentos suficientes para creer en una tarde controlada. Zach Sanford abrió el marcador al principio del encuentro, Deniss Smirnovs respondió antes de que Calvin Thürkauf devolviera la ventaja a los tesineses. Tras un segundo periodo sin goles, Luca Fazzini puso el marcador en 1-3 al comienzo del último periodo. En ese momento, Ajoie parecía más ocupado persiguiendo el partido que preparando un giro de guion.
El cambio llegó durante una larga secuencia en superioridad numérica. Anttoni Honka devolvió a los jurasianos al partido con dos goles muy seguidos, suficientes para hacer saltar los nervios del equipo local y trasladarlos a los sticks luganeses. Kyen Sopa dio después la ventaja al Ajoie, todavía en power-play, y luego Julius Nättinen firmó el 5-3. Jere Innala redujo la diferencia al final del partido, con el portero fuera, pero Lugano ya no tenía tiempo suficiente para reparar lo que acababa de resquebrajarse.
Ajoie encuentra aire, Lugano pierde el hilo
Para Ajoie, este 5-4 tiene el sabor de un partido fundacional a corto plazo. El club jurasiano no se limitó a aprovechar un bajón del rival: siguió atacando cuando el encuentro parecía escapársele. El público de la Raiffeisen Arena vio a un equipo capaz de mantenerse conectado, castigar la indisciplina y convertir el final del partido en una secuencia de confianza. En una temporada en la que cada punto puede resultar valioso, este tipo de victoria deja algo más que un buen recuerdo.
Lugano, por su parte, se marcha con una conclusión más pesada. Los tesineses tiraron más, durante mucho tiempo dieron la impresión de tener el partido bajo control y después perdieron el orden y la lucidez en el peor momento. El detalle que duele no es solo el resultado final: es la secuencia. Cuatro goles encajados en el último periodo, tres de ellos en inferioridad numérica o como consecuencia de esa presión, reflejan a un equipo todavía vulnerable cuando el partido se vuelve desordenado.
Mitell, bajo vigilancia
Tomas Mitell no queda condenado por una sola tarde, y el hockey suizo nunca ha sido un tribunal que dicte sus decisiones por una sola penalización mal digerida. Pero el contexto hace difícil banalizar esta derrota. Lugano sigue siendo un club de expectativas, inversión e impaciencia. Después de un inicio de temporada irregular, perder en Porrentruy tras haber ido ganando 3-1 da naturalmente más peso a las preguntas sobre la dirección deportiva y sobre la capacidad del banquillo para estabilizar al equipo.
También hay que introducir un matiz: no todo fue negativo en el juego luganés. Los tesineses generaron juego, encontraron a varios goleadores y tuvieron ocasiones para sentenciar el encuentro antes de la tormenta. Precisamente eso hace más preocupante la derrota. Cuando un equipo crea lo suficiente para ganar pero se marcha sin puntos, el problema deja de ser una simple cuestión ofensiva para afectar a la gestión, la disciplina y la resistencia emocional.
Una semana ya cargada
Ajoie puede apoyarse ahora en este resultado para afrontar lo que viene con una energía renovada. El club sabe que no ganará todas sus noches con remontadas semejantes, pero cuenta con una prueba útil: incluso cuando va perdiendo, puede hacer daño si el rival abre una puerta.
Lugano, por su parte, no tiene el lujo de esperar a que el calendario calme los ánimos. Los próximos partidos dirán si Porrentruy fue solo un accidente espectacular o el síntoma de un equipo que todavía busca su columna vertebral. Para Mitell, la mejor respuesta no llegará ni de los comunicados ni de las frases posteriores al partido, sino de un equipo capaz de cerrar un encuentro cuando ya lleva tres goles de ventaja.