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La Copa del Mundo de 2026, coorganizada por Estados Unidos, Canadá y México, se ha ido desarrollando desde su inicio el 11 de junio con sorpresas inesperadas. Entre ellas, la eliminación de Canadá a manos de Marruecos, un hito decisivo para el norte de África. Este triunfo, logrado a domicilio, ha permitido a los «Leones del Atlas» pasar a cuartos de final, reescribiendo su historia en las fases más decisivas de la competición. Su actuación ha sorprendido a muchos observadores, sobre todo en una fase en la que las selecciones nacionales de los países organizadores suelen partir como favoritas.
En el partido contra los canadienses, que aspiraban a defender su condición de país anfitrión, Marruecos impuso un juego estructurado y una solidaridad colectiva. Frente a un equipo local con mucha experiencia, los marroquíes demostraron una resistencia característica de sus participaciones anteriores en el Mundial. Al eliminar a una de las principales selecciones anfitrionas, se atrevieron a dar un paso histórico, allanando el camino hacia partidos cada vez más decisivos. Su planteamiento táctico, basado en una transición rápida y una presión alta, neutralizó los puntos fuertes de los canadienses, al tiempo que aprovechó los espacios que dejaba una defensa en ocasiones demasiado ofensiva.
En el partido contra los canadienses, que aspiraban a defender su condición de país anfitrión, Marruecos impuso un juego estructurado y una solidaridad colectiva.
Esta victoria también ha puesto de relieve la importancia de la preparación de Marruecos, que ha trabajado escenarios específicos para enfrentarse a equipos que juegan en casa. Los entrenadores han destacado una flexibilidad táctica que les permite ajustar su sistema en función del rival. Los jugadores, comprometidos al 100 %, han sabido convertir una oportunidad en ventaja, sobre todo gracias a la calidad de los centros desde las bandas y a un remate eficaz. Estos elementos, a menudo ausentes en los partidos inaugurales, marcaron la diferencia en un estadio vibrante, donde los aficionados canadienses pudieron volver a celebrar su primera clasificación desde 1986.
Más allá de este resultado, el pase de Marruecos a cuartos de final encarna un sueño compartido por muchos africanos. Desde su regreso al Mundial en 2018, la selección nacional ha sabido combinar tradición y modernidad, marcando hitos clave en su historia. Esta eliminación de Canadá, sin duda una de las más destacadas de la edición de 2026, sitúa ahora a los «Leones del Atlas» en un selecto club: el de quienes han alcanzado las semifinales desde la reforma del torneo en 1998. ¿Su objetivo? Convertir esta aventura en un punto de inflexión en la historia del fútbol africano.
Los próximos enfrentamientos serán arduos, con selecciones como Argentina, Brasil o España como favoritas. Pero, si bien Marruecos ha demostrado su capacidad para superar a sus rivales directos, aún debe demostrar su capacidad para mantener el ritmo en los partidos más reñidos. Para los aficionados, esta victoria es un recordatorio de la fuerza colectiva, un recordatorio de que el Mundial sigue siendo un sueño al alcance de todos, independientemente del continente y de la situación del país.
