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La Copa Africana de Naciones quizá aún no haya terminado de cambiar de ritmo. Menos de un año después de haber aprobado el paso a un ritmo cuatrienal a partir de 2028, la CAF vuelve a poner sobre la mesa la hipótesis de regresar a una CAN cada dos años. No hay nada decidido, pero el simple hecho de que Patrice Motsepe lo asuma públicamente basta para reabrir un asunto candente para las selecciones, los clubes y los aficionados.
Un giro aún en discusión
El presidente de la CAF indicó que el organismo volvía a estudiar la idea de una Copa Africana disputada cada dos años.
El presidente de la CAF indicó que el organismo volvía a estudiar la idea de una Copa Africana disputada cada dos años. Sin embargo, el calendario actual debía instaurar otra lógica: la edición de 2027 en Kenia, Tanzania y Uganda, después una edición de 2028, antes de entrar en un ciclo de cuatro años. Esta elección se había presentado como una manera de alinear más la CAN con las grandes competiciones continentales europeas o sudamericanas.
El matiz es importante: la CAF aún no habla de un regreso aprobado. El asunto sigue en revisión y debería someterse a los circuitos internos de decisión, especialmente al comité ejecutivo. Pero el posible paso atrás ya es significativo. Muestra que el compromiso imaginado a finales de 2025 no ha convencido del todo, ni a las federaciones ni a quienes rodean a las selecciones nacionales.
Por qué el ritmo importa tanto
La frecuencia de la CAN no es un simple detalle de agenda. Cada dos años, el torneo mantiene una fuerte presencia en la vida deportiva del continente. Alimenta las rivalidades, ofrece una vitrina habitual a los jugadores africanos y garantiza a las federaciones una gran competición que vender, organizar y preparar. Cada cuatro años, el evento gana rareza, pero pierde parte de ese ritmo familiar.
El debate también afecta a los clubes europeos, a menudo molestos por las ausencias en plena temporada cuando la competición se disputa en invierno. La CAF ha intentado varias veces estabilizar el torneo en verano, sin conseguirlo de forma duradera, entre las limitaciones climáticas, los calendarios de la FIFA y la saturación de competiciones. En esta dinámica, cada cambio de periodicidad desplaza el problema en lugar de hacerlo desaparecer.
Una ecuación económica y deportiva
El proyecto cuatrienal no venía solo. La CAF también había contemplado una Liga Africana de Naciones a partir de 2029, para mantener citas regulares para las selecciones. Volver a una CAN bienal obligaría, por tanto, a revisar este esquema. Habría que aclarar el lugar de esta nueva competición, las ventanas internacionales disponibles y el peso financiero de cada producto.
En el plano deportivo, el desafío es igual de evidente. Una CAN frecuente ofrece más oportunidades a las generaciones de ciclo corto, a las naciones emergentes y a los jugadores cuya carrera internacional puede cambiar en unas pocas temporadas. Una CAN más espaciada refuerza el prestigio de cada edición, pero hace que un error resulte mucho más costoso. Para los países que aún están construyendo su fondo de armario, esperar cuatro años puede parecer rápidamente una eternidad.
El calendario africano sigue bajo tensión
La próxima certeza sigue siendo la edición de 2027 en África Oriental, programada como una cita importante para Kenia, Tanzania y Uganda. A su alrededor, la CAF debe evitar ahora la impresión de un calendario cambiante al compás de las presiones. El continente necesita un marco claro, especialmente en un momento en que se acumulan las competiciones de clubes, las eliminatorias mundialistas y los nuevos torneos internacionales.
La decisión final dirá mucho sobre la verdadera prioridad de la CAF: hacer menos frecuente su torneo insignia para que resulte más comparable a los demás grandes campeonatos continentales, o preservar una tradición bienal que forma parte de la identidad del fútbol africano. En ambos casos, el mensaje deberá ser claro. Las selecciones pueden adaptarse a muchas cosas, pero rara vez a un calendario que cambia más rápido que un marcador en una noche de prórroga.