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La selección marroquí para el próximo Mundial de 2026 marca una nueva etapa en la historia del fútbol africano. Organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, esta edición reunirá a 48 selecciones en 104 partidos, lo que ofrece a los Leones del Atlas una oportunidad de volver a destacar en la escena internacional. Se espera que el seleccionador, Walid Regragui, que dirigió al equipo hasta la fase de clasificación para el Mundial de 2022 en Catar, dé a conocer una convocatoria que combine experiencia y energía. Hay mucho en juego, sobre todo porque Marruecos, como país coorganizador, goza de una mayor visibilidad. Los aficionados que esperan ver a sus estrellas locales incorporarse a la selección nacional estarán ansiosos por conocer las decisiones de Regragui, que deberá encontrar el equilibrio entre los jóvenes prometedores y los veteranos que aún están en forma.
El formato de la competición, que prevé un torneo más largo que el actual, exige una gestión rigurosa de la plantilla. Los seleccionadores deben tener en cuenta el tiempo de juego de los futbolistas, sobre todo de aquellos que compiten en ligas exigentes como las de Egipto, Alemania o España. Jugadores como Brahim Díaz, actualmente en plena forma en el Real Madrid, o Soufiane Rahimi, que ha sabido marcar goles importantes para su club, podrían figurar entre los posibles convocados. El portero Ayyoub Bouaddi, discreto pero eficaz, también podría ser llamado para reforzar la portería. Estos nombres, aunque son solo posibilidades, reflejan la riqueza del fútbol marroquí, donde cada temporada surgen nuevos talentos capaces de estar a la altura de las exigencias de una gran cita.
El formato de la competición, que prevé un torneo más largo que el actual, exige una gestión rigurosa de la plantilla.
La organización del Mundial de 2026 en tres países —Estados Unidos, Canadá y México— plantea retos únicos. Las condiciones climáticas, las infraestructuras y los calendarios variados exigen una adaptación rigurosa. Marruecos, acostumbrado a torneos organizados en países con un clima más moderado, tendrá que aclimatarse rápidamente. Los partidos en Dallas, Toronto o Ciudad de México requieren una preparación meteorológica y física especial. Por otra parte, la presencia de la selección nacional en ciudades como Los Ángeles o Toronto ofrece una visibilidad mediática sin precedentes, lo que refuerza el vínculo entre los aficionados marroquíes residentes en el extranjero y su equipo. Estos aspectos culturales y logísticos podrían desempeñar un papel clave en el rendimiento global de los Leones del Atlas.
La fase de clasificación para este torneo sigue siendo una aventura compleja. Marruecos, campeón de África del Norte en 2022, ha demostrado su capacidad para llegar lejos gracias a su solidaridad colectiva y a una táctica bien dominada. El objetivo para 2026 es confirmar este auge, apoyándose en las nuevas generaciones, como Rayan Cherki o Youssef En-Nesyri, que ya han marcado goles decisivos. El Mundial de 2026 podría convertirse en un trampolín para los jugadores que buscan la gloria internacional, al tiempo que daría a Marruecos una nueva visibilidad mundial. Los próximos meses serán decisivos, entre revelaciones locales, colaboraciones internacionales y la ambición de mantener una dinámica que vuelva a poner de relieve el potencial del fútbol marroquí.