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Manchester City ya no solo está siendo perseguido por un expediente de enormes proporciones: el club ha sido declarado culpable de graves infracciones financieras durante el periodo 2009-2018 por una comisión independiente de la Premier League. La sanción aún está por decidir, y City sigue impugnando el veredicto. Pero el núcleo del caso ya es público: según la liga, las cuentas del club fueron infladas artificialmente y ciertos gastos reducidos mediante acuerdos considerados ficticios. En el fútbol inglés, es un terremoto retardado.
Un veredicto que apunta al sistema, no a un simple exceso
El periodo considerado abarca nueve temporadas, de 2009-2010 a 2017-2018, es decir, los años en los que el club pasó de ser un ambicioso rico a convertirse en una máquina de ganar títulos.
La Premier League anunció que Manchester City había sido declarado culpable de todos los cargos relacionados con las graves infracciones financieras, así como de la mayoría de los incumplimientos relativos a su cooperación con la investigación. El periodo considerado abarca nueve temporadas, de 2009-2010 a 2017-2018, es decir, los años en los que el club pasó de ser un ambicioso rico a convertirse en una máquina de ganar títulos.
Las conclusiones publicadas describen contratos comerciales calificados de ficticios, ingresos inflados artificialmente, costes infravalorados y cuentas inexactas transmitidas tanto a los auditores como a los organismos del fútbol. La comisión estima que estos mecanismos habrían mejorado la presentación financiera del club en más de 900 millones de libras. Esta cantidad da la medida del expediente: no se habla de un error contable olvidado en un cajón, sino de un modelo financiero considerado organizado.
La Premier League también subrayó que City había infringido las normas de control financiero de la liga y las relacionadas con los requisitos de la UEFA. El club, por su parte, mantiene que la decisión contiene errores de derecho, de principio y de hecho. El recurso anunciado o esperado prolonga así la saga, pero no la borra.
Por qué los fichajes históricos vuelven al debate
El nombre de Carlos Tevez, llegado en 2009, vuelve a aparecer porque abre simbólicamente el periodo considerado. Sergio Agüero, fichado en 2011, Kevin De Bruyne, comprado en 2015, o incluso varios pilares de los años de Guardiola pertenecen a esta etapa en la que City acumuló talento, puntos y trofeos.
No se trata de decir que un jugador concreto fuera fichado ilegalmente. El asunto es más amplio: si los ingresos y los costes declarados no reflejaban la realidad, entonces la capacidad deportiva construida durante esos años queda inevitablemente cuestionada. En un campeonato donde una plaza en la Liga de Campeones, un título o incluso un fichaje pueden decidirse por unos pocos millones disponibles en el momento adecuado, la ventaja financiera nunca es abstracta.
Eso es lo que hace que el caso sea tan sensible para los rivales, los aficionados y la historia reciente del campeonato. Los grandes equipos no solo son juzgados por sus goles; también lo son por la manera en que tuvieron los medios para marcarlos.
Las sanciones siguen siendo el verdadero foco de tensión
Todavía no se ha dictado ninguna sanción deportiva definitiva. La Premier League indicó que una audiencia separada debía tratar esta cuestión. El abanico teórico es amplio: multa, retirada de puntos, restricciones deportivas e incluso exclusión, según las facultades disciplinarias disponibles. Todo dependerá también del calendario y del resultado de los recursos.
Es esta incertidumbre la que alimenta la tensión. Muchos percibirían una multa, aunque fuera elevada, como insuficiente a la vista de los hechos establecidos. Una retirada masiva de puntos o una sanción que afectara a los títulos pasados abriría una batalla jurídica y política de otra dimensión. El fútbol inglés entra así en una zona en la que cada decisión tendrá consecuencias más allá de Manchester.
Para City, el riesgo es doble. Deportivo, evidentemente, porque un club construido para ganar cada temporada soporta mal la idea de una penalización que cambie la clasificación incluso antes del pitido inicial. Simbólico, sobre todo, porque el periodo más glorioso de su historia moderna vuelve a leerse con un asterisco que nadie sabe aún cómo medir.
Una hegemonía ahora bajo examen
Desde hace quince años, Manchester City ha transformado la Premier League con su nivel de juego, sus fichajes y su exigencia. El veredicto no elimina las jugadas de Agüero, los pases de De Bruyne ni las temporadas casi perfectas de Guardiola. Sin embargo, cambia el marco en el que se recuerdan.
Lo que viene será menos espectacular que un partido de primavera, pero quizá más decisivo: argumentos jurídicos, recursos, sanciones y publicación progresiva de los documentos. El club defenderá su nombre. La Premier League defenderá la autoridad de sus reglas. Y el resto del fútbol inglés observará si este caso histórico desemboca en una consecuencia real o en una cicatriz más en un deporte al que le encantan las cuentas redondas, salvo cuando son contables.