Baloncesto

Olympiacos escapa de Kaunas tras un duelo ya candente

Olympiacos salió de Kaunas con una victoria que no parece la de un simple partido de septiembre. El vigente campeón de Europa se impuso por 93-91 al Zalgiris, al final…

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Olympiacos salió de Kaunas con una victoria que no parece la de un simple partido de septiembre. El vigente campeón de Europa se impuso por 93-91 al Zalgiris, al final de una noche en la que cada posesión del último minuto pesó más de lo previsto para una segunda jornada de la EuroLeague. El marcador lo dice todo: dos puntos de diferencia, un pabellón en tensión y un equipo griego que sigue perfecto después de dos partidos pese a un desplazamiento trampa.

Kaunas devolvió a la EuroLeague a la dureza

En ese terreno, los griegos volvieron a demostrar que saben desenvolverse en el ruido.

El calendario no tardó en ofrecer una verdadera prueba. Zalgiris llegaba con el impulso de una victoria inicial en Belgrado; Olympiacos, con la condición de vigente campeón y la obligación tácita que la acompaña: ganar incluso cuando el partido se descontrola. En ese terreno, los griegos volvieron a demostrar que saben desenvolverse en el ruido.

El partido avanzó a tirones. Zalgiris mantuvo el contacto, impulsado por su público y por un acierto suficiente para impedir que Olympiacos se instalara en un control tranquilo. Los lituanos perdieron por poco los cuartos centrales y luego reactivaron el tramo final del encuentro con un cuarto periodo ofensivo. Pero este tipo de partidos exige algo más que un arreón: hay que elegir los tiros adecuados, cerrar el rebote, evitar la falta blanda o el pase demasiado ambicioso. Kaunas hizo casi todo, pero el casi nunca ha ganado una línea en la clasificación.

Olympiacos, por su parte, respondió como un equipo acostumbrado a los partidos que ponen los nervios a prueba. El 93-91 final no ofrece una imagen de dominio, sino más bien la de un conjunto capaz de sobrevivir a la presión rival sin perder el hilo.

Fournier pesó cuando el partido se cerró

El nombre que sobresale de la noche es el de Evan Fournier. Las crónicas griegas le atribuyen 19 puntos y, sobre todo, tiros decisivos en el último periodo. No es solo una cuestión del total estadístico. En un partido igualado, la importancia de un jugador suele medirse por el momento exacto en el que llegan sus canastas.

Cuando Zalgiris volvió a acercarse y amenazó con decantar el encuentro, Fournier dio a Olympiacos lo que los grandes equipos buscan en esos momentos: una solución clara, rápida y asumida. Dos tiros lejanos en el money time bastaron para cambiar la temperatura del pabellón. Kaunas no desapareció por ello, pero el campeón recuperó el aire justo cuando el partido podía convertirse en una trampa completa.

Esta capacidad de apoyarse en un creador exterior al final de la posesión ya ofrece una indicación útil sobre la temporada de Olympiacos. Los griegos no necesitan ser perfectos para seguir siendo peligrosos. Pueden atravesar una secuencia desordenada, encajar la remontada rival y luego castigar en dos posesiones bien ejecutadas. Es frío, a veces cruel, pero es precisamente lo que distingue a los equipos que todavía aspiran a llegar a la primavera.

Zalgiris pierde, pero no sale debilitado

Para Zalgiris, la frustración es evidente. Perder por dos puntos en casa contra el vigente campeón siempre deja una lista de detalles que repasar mentalmente. Un tiro libre, una ayuda defensiva, una salida de tiempo muerto: el partido ofrece material de sobra para alimentar una noche corta.

Pero sería injusto reducir esta noche a una oportunidad perdida. Zalgiris demostró que puede mantener un alto nivel de intensidad frente a una de las referencias del continente. En una EuroLeague larga, donde las series de desplazamientos y las dobles jornadas terminan desgastando las plantillas, este tipo de derrota también puede servir como punto de referencia. La clasificación no consuela a nadie, pero el rendimiento importa cuando confirma que el equipo puede competir.

Olympiacos se marcha con un 2-0 y una victoria de prestigio lograda a domicilio. Zalgiris cae a 1-1, sin perder el hilo de su inicio de temporada. La próxima pregunta será sencilla: ¿pueden los griegos convertir estos finales de partido ganados en una verdadera dinámica, y sabrá Kaunas transformar sus casi victorias en resultados? La EuroLeague acaba de comenzar, y ya ha encontrado su tono: igualado, ruidoso y poco caritativo.

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