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El Olympiakos puso orden en su semana europea al dominar con claridad al Anadolu Efes, 89-66, el viernes por la noche durante la 4.ª jornada de la EuroLeague. El marcador cuenta una paliza, pero también dice algo más: el campeón de Europa recuperó su impacto tras el descanso, mientras que el Efes de Matthew Strazel fue perdiendo poco a poco el hilo. Evan Fournier no necesitó forzar en la anotación para influir en el partido.
Un inicio sólido y una alerta rápidamente disipada
Los griegos afrontaron bien el primer cuarto, con una ventaja construida desde las primeras posesiones y un marcador de 26-16 después de diez minutos.
La noche había comenzado en la dirección del Olympiakos. Los griegos afrontaron bien el primer cuarto, con una ventaja construida desde las primeras posesiones y un marcador de 26-16 después de diez minutos. En ese momento, todo parecía encaminarse ya hacia un partido de un solo sentido: ritmo controlado, rebote sólido y una defensa suficientemente alta para impedir que el Efes se asentara.
Sin embargo, el segundo cuarto recordó que los grandes equipos no ganan únicamente porque empiecen bien. El Efes fue recortando su desventaja, aprovechando las pérdidas de balón y un tramo más confuso del Olympiakos. Al descanso, la diferencia era de solo cuatro puntos, 35-31. Para un equipo turco que visitaba al vigente campeón europeo, mantenerse al alcance en ese momento del partido ya era una pequeña victoria.
Pero esa oportunidad no duró. El Olympiakos retomó el control tras el descanso, no mediante una avalancha espectacular, sino a través de una serie de posesiones más duras, más limpias y mejor jerarquizadas. El tercer cuarto hizo cambiar el rumbo del encuentro: 27-18 en el periodo, seguido de un último cuarto en la misma línea. El Efes vio cómo la diferencia se ampliaba sin encontrar una respuesta duradera.
Fournier, útil sin acaparar los focos
Evan Fournier terminó con 7 puntos y 6 asistencias. No es una línea estadística que busque los titulares, pero encaja con la necesidad de la noche. El escolta francés sirvió de enlace, desplazó a la defensa y participó en la circulación que permitió al Olympiakos atacar mejor después del descanso. En un equipo que terminó con 23 asistencias, su aportación tuvo más que ver con el control que con la brillantez puntual.
Este tipo de partido cuenta en una temporada de EuroLeague. En las noches en que Fournier no tiene que tomar todas las decisiones ofensivas, el Olympiakos gana equilibrio. La victoria no depende de un acierto heroico ni de un cuarto volcánico de su estrella francesa. Se apoya en una superioridad más colectiva: rebote, intensidad y gestión de los momentos difíciles.
La cifra del rebote ilustra esta diferencia. El Olympiakos controló ampliamente la batalla interior, un factor decisivo para limitar las segundas oportunidades del rival y correr cuando se presentaba la ocasión. Una vez asentada esa base, el Efes tuvo que buscar tiros más complicados, a menudo sin continuidad.
Strazel, en una noche cerrada
Matthew Strazel anotó 7 puntos por parte del Efes. Su registro personal no tiene nada de deshonroso, pero se inscribe en un ataque que nunca recuperó realmente la comodidad después del descanso. El exjugador del Monaco vivió, como sus compañeros, un partido en el que cada buena secuencia parecía ir seguida de un freno: una posesión precipitada, un tiro punteado o una defensa griega más compacta.
Para el Efes, esta dura derrota plantea sobre todo la cuestión de la estabilidad. La temporada regular de EuroLeague deja tiempo, pero rara vez perdona las diferencias prolongadas de intensidad. Perder fuera de casa ante el Olympiakos no tiene nada de anormal. Caer por 23 puntos, en cambio, obliga a analizar de cerca el rendimiento defensivo y la capacidad para proteger el balón cuando el rival aumenta la presión.
El Olympiakos, por su parte, se marcha con una victoria clara y útil. Una exhibición de octubre no garantiza ningún puesto en primavera, pero establece referencias. Para Fournier y los suyos, ahí está el interés: ganar ampliamente sin dar la impresión de haber vaciado ya el depósito. En esta EuroLeague larga y densa, suele ser la señal más tranquilizadora.
