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Jérôme Kym no conseguirá su tercer título en Challenger este fin de semana. El domingo, en la tierra batida de Hagen, Alemania, el suizo de 23 años cayó en dos sets ante Tom Gentzsch. El alemán, mejor clasificado unas veinte posiciones en la ATP (185 contra 205), hizo valer su regularidad desde el fondo de la pista para imponerse por 6-4, 7-6 tras un tie-break dominado por 7 puntos a 4. La final, disputada bajo un sol abrasador, cumplió con todas sus promesas de intensidad.
Una final que se decidió en el tie-break
Gentzsch, sólido en defensa, presionó de inmediato el saque de Kym, obteniendo la ventaja ya en el tercer juego tras un error de derecha del suizo.
El primer set se decantó por un quiebre temprano. Gentzsch, sólido en defensa, presionó de inmediato el saque de Kym, obteniendo la ventaja ya en el tercer juego tras un error de derecha del suizo. El argoviano nunca logró recuperarse, a pesar de varias bolas de contraquiebre en un sexto juego interminable. Durante doce minutos, ambos se intercambiaron golpes desde el fondo, salvando Gentzsch tres oportunidades antes de cerrar con un ace cortado. El segundo acto fue más disputado. Kym elevó su porcentaje de primeros servicios y encontró ángulos más agresivos con su derecha cruzada, sin lograr quebrar el servicio alemán.
El tie-break reflejó la dinámica del partido: Gentzsch tomó el mando desde el inicio, colocándose 4-1 tras un passing de revés ganador y dos errores no forzados del suizo. Kym intentó acercarse variando sus zonas de saque, pero el alemán gestionó su ventaja sin inmutarse. Kym salvó una primera bola de partido con 6-3 en contra al clavar una derecha paralela, antes de ceder en la segunda, en la red, ante un passing de revés cruzado que arrancó un grito al público alemán.
Una progresión que continúa, un escalón que resiste
La derrota tiene un sabor amargo, pero no debe ocultar la trayectoria ascendente de un jugador que hace dieciocho meses aún estaba más allá del puesto 400 del ranking mundial. Kym ya ha ganado dos títulos Challenger: el primero en Prostejov, cuando ocupaba el puesto 444, y un segundo en Zoug que lo impulsó al top 200. Su final en Hagen confirma su capacidad para encadenar actuaciones en esta superficie que se adapta a su tenis de contraataque. Su cobertura de pista y su habilidad para neutralizar los primeros saques rivales se han convertido en su sello distintivo.
A los 23 años, el nacido en Rheinfelden se inscribe en la estela de la generación suiza que intenta existir tras la era Federer-Wawrinka. Leandro Riedi, finalista en Lille a principios de esta temporada, y Alexander Ritschard también han brillado en el circuito Challenger, dibujando un semillero helvético más profundo de lo que a menudo se imagina. Kym, menos mediático que Riedi, construye su carrera en la sombra, ladrillo a ladrillo.
¿Y ahora?
Tom Gentzsch, por su parte, añade una línea sólida a un palmarés aún modesto. A los 24 años, el alemán confirma que habrá que contar con él en el circuito secundario esta temporada. Su tenis de contragolpeador, hecho para la tierra batida, podría abrirle las puertas de las fases previas de algunos ATP 250 en otoño. Para Kym, lo que viene pasa por consolidar su clasificación y una mayor regularidad en los momentos decisivos. Las próximas semanas, probablemente en pista dura americana y luego en pista cubierta, dirán si esta final perdida fue un simple tropiezo o la señal de que aún queda un escalón por superar antes de apuntar a las fases previas de los Grand Slams.