Fútbol americano

NFL: una jueza federal le da la espalda a la liga en el caso de Brian Flores

La NFL creía que aún podía librarse de un juicio público. No ha sido así. El miércoles 16 de julio de 2026, una jueza federal de Manhattan desestimó el último intento de…

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La NFL creía que aún podía librarse de un juicio público. No ha sido así. El miércoles 16 de julio de 2026, una jueza federal de Manhattan desestimó el último intento de la liga de trasladar a un arbitraje privado la demanda por discriminación racial presentada por el exentrenador Brian Flores. Un revés judicial que abre de par en par la puerta a un juicio sonado, cuyas primeras vistas podrían celebrarse ya en otoño de 2026, según los calendarios procesales citados por la prensa especializada.

La magistrada no se anduvo con rodeos. Según la crónica del New York Law Journal, consideró que el repetido esfuerzo de la NFL y de las franquicias implicadas por eludir la justicia civil «ha llegado a su fin» («has run its course»). La expresión es mordaz: significa que el caso seguirá adelante a la luz pública, con todas las revelaciones que ello implica, incluido el acceso a la correspondencia interna y a las actas de contratación que la liga intentaba precisamente ocultar al público.

Según la crónica del New York Law Journal, consideró que el repetido esfuerzo de la NFL y de las franquicias implicadas por eludir la justicia civil «ha llegado a su fin» («has run its course»).

Una saga que se remonta a 2022

Brian Flores, actual coordinador defensivo de los Minnesota Vikings, había acudido a los tribunales en febrero de 2022. El exentrenador de los Miami Dolphins, de raza negra, acusaba a la NFL y a varias franquicias —Dolphins, Giants, Broncos— de discriminación sistémica en sus procesos de selección de personal. Denunciaba, en particular, las entrevistas «ficticias» destinadas a cumplir aparentemente la regla Rooney, que obliga a los equipos a entrevistar a candidatos pertenecientes a minorías. El demandante también mencionó haber recibido un cuestionario en Excel camuflado como prueba de competencias, una anécdota que se convirtió en emblemática de su demanda inicial.

Desde entonces, el proceso ha dado innumerables giros. En febrero de 2026, una primera jueza ya había denegado el arbitraje para una parte de las denuncias. A su vez, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos desestimó el recurso de la NFL el 26 de mayo de 2026, dejando intacta la decisión del tribunal de apelación. Pero la liga no se rendía y tentó una nueva maniobra procesal: impugnar la propia calificación del contrato de entrenador para justificar el arbitraje. La respuesta llegó el 16 de julio: no, definitivamente no. La magistrada consideró que los nuevos elementos planteados por la defensa no eran de tal naturaleza que permitieran reabrir el debate ya zanjado.

Lo que le espera a la NFL

El juicio se celebrará, por tanto, ante un tribunal civil federal, con toda la publicidad que ello conlleva. Los abogados de Flores podrán solicitar documentos internos de la liga y de las franquicias —correspondencia, actas de reuniones, evaluaciones de candidatos—. Esto podría sacar a la luz las prácticas reales de contratación de la liga, más allá de los equipos ya citados. Los demandantes también esperan ampliar la lista de franquicias implicadas si surgen nuevos elementos durante la fase de presentación de pruebas.

Queda una gran incógnita: el calendario. Aún no se ha fijado ninguna fecha para la vista, pero la jueza ha indicado que quiere evitar cualquier nuevo retraso. El equipo de Flores acogió inmediatamente con satisfacción una decisión que, según sus abogados, «confirma que la verdad acabará imponiéndose». Por su parte, la NFL se limitó a un lacónico «estamos estudiando la decisión», sin indicar si se interpondrá un nuevo recurso. Para la liga, lo que está en juego va más allá del simple caso Flores: es todo el sistema de la regla Rooney, criticado habitualmente por su ineficacia, el que se encuentra ahora expuesto al escrutinio de un tribunal federal.

Para los demás entrenadores negros que podrían sumarse al procedimiento, la decisión del 16 de julio envía una señal clara: el refugio del arbitraje ya no es automático. Queda por ver hasta dónde defenderá la NFL su territorio —y a qué precio, tanto en imagen como en presupuesto legal—. Una cosa es segura: el caso ya no se resolverá a puerta cerrada.

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