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Atmane llega a Nueva York con una oportunidad poco común en el US Open

Térence Atmane afronta el US Open con una clara oportunidad de cambiar la percepción sobre su temporada. El sorteo neoyorquino le propone a Jaume Munar en primera ronda…

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Una primera ronda que cambia el tono

Térence Atmane afronta el US Open con una clara oportunidad de cambiar la percepción sobre su temporada. El sorteo neoyorquino le propone a Jaume Munar en primera ronda, un rival sólido y experimentado, pero menos intimidante que los cabezas de serie a los que el francés se ha enfrentado en los últimos meses. Para un jugador que todavía busca transformar sus destellos en resultados duraderos en los grandes cuadros, esta cita tiene por tanto un valor especial: no se trata solo de superar una ronda, sino de confirmar que puede hacerse un hueco en un torneo importante sin depender de una hazaña aislada.

Atmane ha mostrado a menudo un tenis capaz de incomodar a jugadores consolidados, con su saque de zurdo, su golpeo potente y una capacidad para salirse de los esquemas previstos.

El contexto importa. Atmane ha mostrado a menudo un tenis capaz de incomodar a jugadores consolidados, con su saque de zurdo, su golpeo potente y una capacidad para salirse de los esquemas previstos. Pero los Grand Slams le han dejado hasta ahora un sabor a inacabado. En el Abierto de Australia, acabó cediendo en cinco sets contra Francesco Maestrelli después de ponerse por delante. En Roland Garros, volvió a perder al final de un largo pulso frente a Thanasi Kokkinakis. En Wimbledon, Frances Tiafoe lo frenó en primera ronda. El hilo conductor está claro: Atmane no está superado, pero todavía le falta el gesto final para inclinar estos partidos a su favor.

Señales más sólidas en pista dura

La gira norteamericana, sin embargo, le ha ofrecido referencias alentadoras. En Washington, Atmane derrotó a Tiafoe, unas semanas después de su derrota contra el estadounidense en Wimbledon. Este resultado fue importante más allá de la clasificación, porque mostró una respuesta mental ante un rival que lo había dominado en varias ocasiones. En Montreal, encadenó después victorias contra Jack Draper y luego Karen Khachanov antes de caer frente a Jakub Mensik. En Cincinnati, volvió a llevar a Alexander Zverev hasta dos juegos decisivos muy igualados.

Estos resultados no dicen que Atmane se haya convertido en favorito para llegar lejos en Nueva York. Más bien indican que llega con ritmo, partidos de alto nivel en las piernas y una mejor claridad sobre lo que su tenis puede producir en pista dura. Su bola de zurdo puede abrir la pista, su servicio le proporciona puntos gratis y su capacidad para mantener el intercambio se ha fortalecido contra perfiles más potentes o mejor clasificados.

Munar, una prueba de paciencia

El duelo con Munar exigirá algo más que una secuencia brillante. El español sabe alargar los intercambios, variar las alturas y hacer que los partidos resulten incómodos. Para Atmane, la clave será no confundir iniciativa con precipitación. Si impone rápidamente su saque y su derecha, puede impedir que Munar lo meta en una batalla de desgaste. Si fuerza demasiado pronto, el partido puede cerrarse en su contra.

Precisamente por eso esta primera ronda resulta interesante. Enfrenta a un jugador francés en busca de validación con un rival que obliga a construir punto a punto. Atmane ya ha demostrado que puede plantar cara a nombres más mediáticos. El siguiente paso consiste en convertir un enfrentamiento asequible sobre el papel en una victoria controlada. En Nueva York, su torneo puede decantarse desde este primer partido: hacia una confirmación esperada o hacia una nueva frustración de Grand Slam.

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