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Francisco Lindor ofreció uno de sus recitales más completos de la temporada el lunes por la noche en el Citi Field. El campocorto estrella de los Mets conectó dos jonrones, pegó un triple y produjo seis carreras en una demostración ofensiva que terminó por engullir a los Bravos de Atlanta, 14-3. Una noche de julio en la que todo lo que tocaba parecía convertirse en extrabase.
Una noche de tres estrellas
Lindor terminó el encuentro con tres hits en cinco turnos, pero lo que impacta son los daños que infligió.
Lindor terminó el encuentro con tres hits en cinco turnos, pero lo que impacta son los daños que infligió. Ya en la tercera entrada, envió un lanzamiento al segundo piso de las gradas del jardín derecho para dos carreras, dando la ventaja a los Mets. En la octava entrada, con el partido ya decidido, repitió con un hit de tres carreras que puso el marcador 14-3. Entre ambos, un triple pegado a la parte superior de la pared exterior, a unos centímetros de un tercer jonrón.
Las seis carreras producidas igualan su récord personal. Todo en un contexto donde los Mets, últimos en la División Este con marca de 45-62, ya no tienen mucho que jugar colectivamente. Pero Lindor sigue encadenando actuaciones: en sus últimos once partidos, su línea ofensiva roza las cimas.
Un partido de dos caras
La noche, sin embargo, no había comenzado con fanfarrias. El joven abridor de los Mets, el zurdo novato Zac Thornton, cedió tres carreras en las primeras entradas y parecía encaminado a una salida complicada. Luego encontró su ritmo: siete outs consecutivos, sin permitir carreras en las siguientes cuatro entradas. Terminó con seis entradas y un tercio lanzadas, tres carreras limpias, y sobre todo la capacidad de haber resistido el embate ante una ofensiva de Atlanta que lidera su división (62-44).
Fue después de la salida de Thornton cuando la compuerta se rompió del lado de los Bravos. Los Mets anotaron once carreras en las últimas tres entradas, transformando un partido cerrado en una paliza. Diecinueve hits en total para Nueva York, su mayor producción de la temporada.
Atlanta aguanta pero mantiene el rumbo
Para los Bravos, la derrota es dura pero no alarmante. La ventaja en la clasificación sigue siendo cómoda y el bullpen, maltratado el lunes, había funcionado a pleno rendimiento los días anteriores. El mánager Brian Snitker vació su bullpen al final del partido, señal de que prefería preservar sus brazos para el resto de la serie.
Del lado de los Mets, más allá de Lindor, varios bateadores jóvenes aprovecharon la ocasión para engrosar sus estadísticas. La cita ofensiva colectiva llega en el momento justo para un equipo que aún busca su identidad a dos meses del final de la temporada regular.
Y ahora
Ambos equipos se enfrentan el martes en el segundo juego de la serie. Atlanta enviará a su as al montículo para intentar poner las cosas en su lugar, mientras que los Mets buscarán confirmar que esta explosión ofensiva no fue solo un fuego de paja veraniego. Lindor, por su parte, no ha terminado de recordar por qué su nombre sigue siendo uno de los más respetados de la Liga Nacional, incluso en una temporada colectiva decepcionante. La serie de tres partidos entre los dos rivales de división cobra especial importancia para Nueva York, que busca evitar el último lugar de la División Este. Cada victoria contra Atlanta, equipo de referencia, pesa doble en el vestuario. Lindor es consciente de ello: sus jóvenes compañeros observan y aprenden. Su liderazgo silencioso, hecho de ejemplo más que de discursos, sigue siendo la brújula de una plantilla en transición.
El nativo de Puerto Rico suma ahora 22 jonrones y 71 carreras producidas en la temporada, cifras que lo colocan entre los campocortos más productivos de la Liga Nacional a pesar del marasmo colectivo. A sus 32 años, sigue produciendo a un ritmo de All-Star sin que los resultados del equipo empañen su regularidad.